domingo, 16 de febrero de 2014

LXXV

Temblando ante la morbosa
desnudez de la blanca página.
Deseando vestirla con letras
que la hagan sentir bella.
Suspirando por un verso
que se funda con su piel.


Ella me mira desafiante,
sabedora de su poder.
Me tienta con su erótica
palidez a que la llene
de garabatos de tinta
y la haga sentir bien.


Tengo miedo y lo sabe.


Miedo tiene el aguilucho
que del nido salta
a jugar con el viento.
Miedo tiene la hierba
que de la tierra brota
a bailar con la lluvia.


Miedo tiene la ola
que cabalga en el mar
a llegar a la orilla.
Miedo tiene el sol
cuando cae la tarde
y ha de marcharse.


Pero...
El águila vuela,
la hierba cree,
la ola muere
y el sol vuelve
a nacer.


Y yo...
Escribo.


Santi Malasombra

lunes, 6 de enero de 2014

LXXIV

Madrugadas mágicas
de infantiles deseos
y blancas ilusiones.
Sueños imposibles
son los míos.
Sueños de alma errante
que no descansa.
Caminos sin rumbo
adornados de tristeza
y desesperado dolor.
Días borrados
por lágrimas
de ausencia.
Pero anoche
soñé contigo.

No estés triste,
mi niño.
Susurraste con
tu voz de miel.
Si tú lloras,
no cesarán
mis lágrimas.
Sólo río
cuando ríes.
Vivo en ti
cuando tu vives.
Mis abrazos
en tus sueños
siempre estarán.
Yo velaré por ti
cuando duermas.
Vela tú por mí
cuando despierto estés
siendo feliz.
Acepta, mi niño,
este regalo
y vive para mí.

Sí, madre, lo haré.

Santi Malasombra

sábado, 2 de noviembre de 2013

LXXIII

El viaje hacia tu cuerpo
es la soñada aventura
para la que parto.
Navego hacia
el horizonte
de tu amor.
Diviso tu piel
salpicada del agua
que el mar arroja.
Sirenas de legendaria
belleza contigo danzan.
Poderosos tiburones
de blanco torso
tu paso guardan.
Mi nave se acerca
y mis marineros
de miedo tiemblan.
Mil tormentas en una
se abaten sobre mi.
El fuego de San Telmo
se enfurece
por mi osadía.
Solo quiero verte,
mirarte a los ojos,
dar fe de la creación
de la más bella
de las mujeres.
¡Pobre infeliz!
Mi atrevimiento
pago con el naufragio.
Amanece en la isla
y mis ojos se abren.
En la orilla del mar
mi cuerpo está.
Pero mi alma
lejos se encuentra.
Secuestrada por ti,
cautiva de tu
dulce y mortal sonrisa.
Prisionera de tus
salados labios.
Ya no necesito
respirar más.
¡Te he visto!
¡He ganado!
¡Eres mía!

Santi Malasombra


domingo, 20 de octubre de 2013

LXXII

No me importa el otoño,
tú eres mi verano.
No me importa la resaca,
tú eres mi borrachera.
No me importa el tornado,
tú eres mi calma.
No me importa la guerra,
tú eres mi paz.
No me importa el miedo,
tú eres mi valor.
No me importa la sed,
tú eres mi agua.
No me importa la penumbra,
tú eres mi claridad.
No me importa el ocaso,
tú eres mi amanecer.
No me importa la muerte,
tú eres mi vida.
No me importa nada,
solo saber quién eres tú.
¿Dónde estás?
¿Por qué te escondes?
¿Existes?
¿Eres real?
¿Eres una nube?
¿Eres una alucinación?
¿Eres una quimera?
¿Eres una flor?
¿Quién eres?
¿Qué eres?
¿Quién soy yo si no estás?
¿Un sueño?
¿Una pesadilla eterna?
¿Una ola que muere en
la orilla del mar?
¿Una gota de lluvia
que se pierde en la tierra?
¿Un barco que naufraga
en la tormenta?
¿Quién eres tú?
¿Quién soy yo?
¿Quiénes somos?
¿Quién eres tú?
¿Quién eres?
¿Quién?

Santi Malasombra

viernes, 20 de septiembre de 2013

LXXI

Pasé horas y horas con mi primer y último microscopio observando pelos, alas de mosca, granos de arroz, trozos de cebolla...
Si mi mente no se hubiese dispersado por tantos caminos, tantos mundos, tantos faros que mostraban objetivos por alcanzar...
Si las circunstancias no me hubiesen golpeado con tanta crueldad, tanta crudeza...
Si no me hubiese empeñado en escalar montañas inexistentes, nadar en ríos sin agua...
Si aquella rubia de ojos grises, cuerpo desgarbado, sonrisa triste y labios finos me hubiese amado la mitad de lo que yo la amé...
Si no me hubiese perdido en los sueños que perturban mi paso mientras estoy despierto...
Si no...
Si no...
Si no me hubiese acobardado ante la aventura que la vida me regaló...
Si el mundo hubiese sido más pequeño...
Si la puta carretera no me hubiese robado el más puro de los abrazos...
Tantos condicionantes, demasiados...
Si no...
Si no...
Si no hubiese reprimido las lágrimas...
Si no hubiese jurado fidelidad eterna a la desesperada soledad del culpable sin culpa...
Si no hubiese despreciado la ayuda sincera de buena gente..,
Si no hubiese conocido la muerte...
Si hubiese interpretado las partituras que la existencia nos pone ante nosotros...
Si la noche fuese más corta y la luna más grande...
Si la luz que me guió no me hubiese engañado como el tahúr al pardillo...
Si no...
Si no...
Si no...
Condicionantes sin sentido y con pasado inamovible.
Palabras que surgen en la desesperada y dulce noche que se enamoró de mí...
Y yo de ella...
Instintos primarios que pasan de largo a la espera del último vagón al que no quiero subir...
No te compadezcas de mí.
No me tomes muy en serio...
Soy un luchador sin armas en la guerra por la nada...
Un soñador despierto que grita en el silencio de las letras juntadas...
No me cambio por nadie.
No envidio nada.
Amo mis contradicciones.
Amo mis locuras.
Amo mi mundo irreal.
Soy, nada más y nada menos, yo.
El que suscribe y escribe sin miedo al que dirán.
El que respira en las nubes que giran sobre mí.
El que desafía a la tormenta y no quiere mojarse..,
Sí. Soy yo.
Atentamente,
 
Santi Malasombra

domingo, 25 de agosto de 2013

LXX

Una leve caricia en lujuriosa
se torna si tu piel la recibe.
Una simple mirada invita
al pecado en la ardiente
noche de sudoroso estío.
Una inocente sonrisa
delata el fuego
en el que deseo arder.
Tu quebradiza y amarga
voz abrasa mis sentidos.
Presagio de incendios
perennes es tu cuerpo
bañado en caliente sudor.
Quiero ser agua para que
tu calor me evapore,
frío hielo para que
tu ardor me derrita.
Quiero ser el hombre
que alimente tu pasión
de mujer infernal.
Quiero extinguirme
en tu cálido cuerpo.
Quiero ser el combustible
de las eternas llamas
que viven en ti.
Mi deseo es morir
en el placer
de tu hoguera.
¡Quémame!
¡Abrásame!
¡Devórame!
¡Mátame!

Santi Malasombra


martes, 13 de agosto de 2013

LXIX

Bailando en el fuego que de tus ojos nace
y que alimenta la hoguera de mi alma.
El crepitar de mis manos en tu cintura
ofrece la música para esta danza infernal.
Ascuas de sangre caliente y roja
son tus labios sobre sobre los míos.
Ardorosos besos de tanto calor
que hasta el astro rey los envidia.
Contoneo de cuerpos que arden
en eterna y maldita combustión.
¡Qué el frío se aleje de nosotros!
¡Qué al agua no ose apagarnos!
¡Qué la leña no se agote!
Danza de fuego quiero bailar
en la pista de baile de tus caricias.
Danza de fuego en el infierno.
Si es contigo, ¿por qué no?
¡Condenémonos juntos!
No temo al fuego.
No te temo.
El fuego eres tú.

Santi Malasombra