Angustiosa soledad atrapada
en una botella de whisky.
Desesperación y rabia
de un blues rastrero
son inquilinas perpetuas
de mi quemada alma.
Abandonado por
las malditas lágrimas
que antaño
me consolaban.
Pensamientos
de sangre caliente
brotan de mi boca.
Alaridos vacíos,
espinas en mi garganta.
Lento alcohol,
muy lento.
El sueño etílico
que cada día
llega más tarde.
Mis manos
aprietan las espinas
que escoltan a la rosa.
Mis ojos vacíos,
mi boca seca,
mi cuerpo sin vida.
Aún respiro,
pero no respiro.
No respiro...
Santi Malasombra
La niebla secuestra mi mente. Exige un rescate. Escribir es el pago por mi libertad. Santi Malasombra
sábado, 19 de abril de 2014
domingo, 23 de marzo de 2014
LXXVIII
Te busqué en el primer fuego
que sobre la tierra crepitó.
Te busqué en el agua
que la primera sed sació.
Te busqué en el fruto
que con el hambre acabó.
Te busqué en la hierba
que el sueño aplacó.
Te busqué en el primer beso
que los sentidos turbó.
Te busqué en la primera caricia
que el cuerpo estremeció.
Te busqué en el rey Sol,
en el poderoso mar,
en el caprichoso río,
en la pureza de la lluvia,
en la inquietante niebla,
en la hechizada luna,
en la sombra de la noche,
en la temida tormenta,
en la llamada del lobo,
en la melodía de las sirenas.
en el dulce amanecer,
en la pureza de las flores,
en el alma de los árboles.
Amarga búsqueda que no cesa,
desesperado encuentro
que no llega.
¿Dónde está el amor
que creí ver en tus ojos?
Espejismo salvaje,
realidad confusa.
Sé que existes.
Lo he sentido.
¿Dónde estás?
Sigo buscando...
Sigo...
Santi Malasombra
domingo, 9 de marzo de 2014
LXVII
Se te olvida que tengo memoria.
Recuerdo tu pelo de trigo
dibujando en mi pecho
imposibles filigranas.
Recuerdo tus ojos de ceniza
buscando los míos
y huyendo al encontrarlos.
Recuerdo tus fríos besos,
tus caricias de hielo,
tus palabras vacías,
tus gestos fingidos.
¿Por qué no me lo dijiste?
¿Por qué salió de tu boca
un falso te quiero?
Recuerdo el adiós
que llegó tarde.
Estaba enamorado
y tú no.
Ni siquiera fingiste
tristeza
cuando te dejé.
Pasaron los años
y quisiste volver.
No lo permití.
Se te olvida que tengo memoria.
¡Maldita memoria!
Santi Malasombra
Recuerdo tu pelo de trigo
dibujando en mi pecho
imposibles filigranas.
Recuerdo tus ojos de ceniza
buscando los míos
y huyendo al encontrarlos.
Recuerdo tus fríos besos,
tus caricias de hielo,
tus palabras vacías,
tus gestos fingidos.
¿Por qué no me lo dijiste?
¿Por qué salió de tu boca
un falso te quiero?
Recuerdo el adiós
que llegó tarde.
Estaba enamorado
y tú no.
Ni siquiera fingiste
tristeza
cuando te dejé.
Pasaron los años
y quisiste volver.
No lo permití.
Se te olvida que tengo memoria.
¡Maldita memoria!
Santi Malasombra
domingo, 2 de marzo de 2014
LXVI
Escucha al viento
que en la noche grita.
Son los gemidos
de los que no tienen voz.
Desesperadas voces
de los que mueren de amor.
Dulce brisa que se torna
en tormentoso llanto.
Viento que un tango
baila con las ramas
del triste árbol
que no es regado
por tu pasión.
Cruel saeta vestida
de furiosa ráfaga
que ahoga mi canto.
Como el mar
ahoga la melodía
de las bellas sirenas.
Ruge, viento.
Aúlla como el lobo
que a la luna habla.
Ruge, viento.
Escribe para ella
el soneto
que yo no pude.
Cuéntale mi muerte
y mi vida.
Sé mi trovador,
poderoso viento.
No pares nunca
de contarle
que caminas para ella.
Mujer de grises ojos,
escucha al viento
que te hablará de mí.
Escucha al viento.
Escúchalo...
Soy yo.
Santi Malasombra
que en la noche grita.
Son los gemidos
de los que no tienen voz.
Desesperadas voces
de los que mueren de amor.
Dulce brisa que se torna
en tormentoso llanto.
Viento que un tango
baila con las ramas
del triste árbol
que no es regado
por tu pasión.
Cruel saeta vestida
de furiosa ráfaga
que ahoga mi canto.
Como el mar
ahoga la melodía
de las bellas sirenas.
Ruge, viento.
Aúlla como el lobo
que a la luna habla.
Ruge, viento.
Escribe para ella
el soneto
que yo no pude.
Cuéntale mi muerte
y mi vida.
Sé mi trovador,
poderoso viento.
No pares nunca
de contarle
que caminas para ella.
Mujer de grises ojos,
escucha al viento
que te hablará de mí.
Escucha al viento.
Escúchalo...
Soy yo.
Santi Malasombra
domingo, 16 de febrero de 2014
LXXV
Temblando ante la morbosa
desnudez de la blanca página.
Deseando vestirla con letras
que la hagan sentir bella.
Suspirando por un verso
que se funda con su piel.
Ella me mira desafiante,
sabedora de su poder.
Me tienta con su erótica
palidez a que la llene
de garabatos de tinta
y la haga sentir bien.
Tengo miedo y lo sabe.
Miedo tiene el aguilucho
que del nido salta
a jugar con el viento.
Miedo tiene la hierba
que de la tierra brota
a bailar con la lluvia.
Miedo tiene la ola
que cabalga en el mar
a llegar a la orilla.
Miedo tiene el sol
cuando cae la tarde
y ha de marcharse.
Pero...
El águila vuela,
la hierba cree,
la ola muere
y el sol vuelve
a nacer.
Y yo...
Escribo.
Santi Malasombra
desnudez de la blanca página.
Deseando vestirla con letras
que la hagan sentir bella.
Suspirando por un verso
que se funda con su piel.
Ella me mira desafiante,
sabedora de su poder.
Me tienta con su erótica
palidez a que la llene
de garabatos de tinta
y la haga sentir bien.
Tengo miedo y lo sabe.
Miedo tiene el aguilucho
que del nido salta
a jugar con el viento.
Miedo tiene la hierba
que de la tierra brota
a bailar con la lluvia.
Miedo tiene la ola
que cabalga en el mar
a llegar a la orilla.
Miedo tiene el sol
cuando cae la tarde
y ha de marcharse.
Pero...
El águila vuela,
la hierba cree,
la ola muere
y el sol vuelve
a nacer.
Y yo...
Escribo.
Santi Malasombra
lunes, 6 de enero de 2014
LXXIV
Madrugadas mágicas
de infantiles deseos
y blancas ilusiones.
Sueños imposibles
son los míos.
Sueños de alma errante
que no descansa.
Caminos sin rumbo
adornados de tristeza
y desesperado dolor.
Días borrados
por lágrimas
de ausencia.
Pero anoche
soñé contigo.
No estés triste,
mi niño.
Susurraste con
tu voz de miel.
Si tú lloras,
no cesarán
mis lágrimas.
Sólo río
cuando ríes.
Vivo en ti
cuando tu vives.
Mis abrazos
en tus sueños
siempre estarán.
Yo velaré por ti
cuando duermas.
Vela tú por mí
cuando despierto estés
siendo feliz.
Acepta, mi niño,
este regalo
y vive para mí.
Sí, madre, lo haré.
Santi Malasombra
de infantiles deseos
y blancas ilusiones.
Sueños imposibles
son los míos.
Sueños de alma errante
que no descansa.
Caminos sin rumbo
adornados de tristeza
y desesperado dolor.
Días borrados
por lágrimas
de ausencia.
Pero anoche
soñé contigo.
No estés triste,
mi niño.
Susurraste con
tu voz de miel.
Si tú lloras,
no cesarán
mis lágrimas.
Sólo río
cuando ríes.
Vivo en ti
cuando tu vives.
Mis abrazos
en tus sueños
siempre estarán.
Yo velaré por ti
cuando duermas.
Vela tú por mí
cuando despierto estés
siendo feliz.
Acepta, mi niño,
este regalo
y vive para mí.
Sí, madre, lo haré.
Santi Malasombra
sábado, 2 de noviembre de 2013
LXXIII
El viaje hacia tu cuerpo
es la soñada aventura
para la que parto.
Navego hacia
el horizonte
de tu amor.
Diviso tu piel
salpicada del agua
que el mar arroja.
Sirenas de legendaria
belleza contigo danzan.
Poderosos tiburones
de blanco torso
tu paso guardan.
Mi nave se acerca
y mis marineros
de miedo tiemblan.
Mil tormentas en una
se abaten sobre mi.
El fuego de San Telmo
se enfurece
por mi osadía.
Solo quiero verte,
mirarte a los ojos,
dar fe de la creación
de la más bella
de las mujeres.
¡Pobre infeliz!
Mi atrevimiento
pago con el naufragio.
Amanece en la isla
y mis ojos se abren.
En la orilla del mar
mi cuerpo está.
Pero mi alma
lejos se encuentra.
Secuestrada por ti,
cautiva de tu
dulce y mortal sonrisa.
Prisionera de tus
salados labios.
Ya no necesito
respirar más.
¡Te he visto!
¡He ganado!
¡Eres mía!
Santi Malasombra
es la soñada aventura
para la que parto.
Navego hacia
el horizonte
de tu amor.
Diviso tu piel
salpicada del agua
que el mar arroja.
Sirenas de legendaria
belleza contigo danzan.
Poderosos tiburones
de blanco torso
tu paso guardan.
Mi nave se acerca
y mis marineros
de miedo tiemblan.
Mil tormentas en una
se abaten sobre mi.
El fuego de San Telmo
se enfurece
por mi osadía.
Solo quiero verte,
mirarte a los ojos,
dar fe de la creación
de la más bella
de las mujeres.
¡Pobre infeliz!
Mi atrevimiento
pago con el naufragio.
Amanece en la isla
y mis ojos se abren.
En la orilla del mar
mi cuerpo está.
Pero mi alma
lejos se encuentra.
Secuestrada por ti,
cautiva de tu
dulce y mortal sonrisa.
Prisionera de tus
salados labios.
Ya no necesito
respirar más.
¡Te he visto!
¡He ganado!
¡Eres mía!
Santi Malasombra
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